Los que tienen como yo ya algunos años en esto de los juegos para computadora seguramente recordarán Fallout. Ambientado en un futuro post apocalíptico donde la superficie terrestre ha sido desolada por la guerra nuclear donde parte de la humanidad vive refugiada en vastos complejos subterráneos llamados vaults, tu encarnas a un habitante del Vault 13 que tiene como misión conseguir un chip purificador de agua antes de que se acaben las reservas del Vault y todos mueran de sed. Por supuesto esta primera misión es sólo el tip del iceberg. En tu búsqueda del chip te enfrentarás a pandillas, mutantes, ladrones y otros peligros de la superficie; encontrarás ciudades aisladas donde aún viven personas, emprenderás nuevas misiones y descubrirás mucho más de la trama del juego.

Como casi todos los juegos de rol de su época, Fallout, al igual que su secuela, Fallout 2, se desarrolla en perspectiva isométrica y el combate se efectúa por turnos. El juego obtuvo calificaciones muy positivas en su época tanto por el excelente sistema de juego, la libertad de creación y acción de tu personaje, la trama, los diálogos y los personajes reclutables que te puedes encontrar (mención aparte merece tu compañero canino, Dogmeat, probablemente el más popular de los personajes reclutables a pesar de no ser humano). Con todos esos antecedentes, no es de extrañan que la tercera parte de Fallout haya sido un proyecto muy esperado por los fans de la serie. Sin embargo, Black Isle Studios, división de Interplay y desarrolladora del proyecto, quebró, y el proyecto se quedó en proyecto. Hasta que llegó Bethesda Softworks.

Los veteranos desarrolladores, conocidos más que nada por la saga de rol The Elder Scrolls, así como su última entrega, la aclamada The Elder Scrolls IV: Oblivion, compraron los derechos de Fallout y anunciaron su tercera parte. Con la experiencia de estos muchachos en juegos de rol, era perfectamente lógico que para Fallout 3 siguieran la fórmula que tantas veces en el pasado le había resultado efectiva: El juego no iba a estar en perspectiva isométrica sino en perspectiva de primera persona subjetiva (con una perspectiva de tercera persona vista de espaldas opcional) al igual que Oblivion. Esto hizo que muchos puristas se tiraran de los pelos y se quejaran de que Fallout 3 iba a ser simplemente “Oblivion en un entorno postapocalíptico, con pistolas en lugar de espadas”, un pálido reflejo de todo lo que hizo del primer Fallout un gran juego.

Bien, nada más lejos de la realidad. Lo primero que salta a la vista (luego de los increíbles gráficos) es lo bien que se ha mantenido el espíritu original de Fallout y la forma tan natural en la que los distintos elementos del juego antiguo se mezclan con la tecnología actual. Bethesda ha conservado el sistema de rol original (SPECIAL) y ha logrado un híbrido entre el combate en tiempo real con el sistema de combate por turnos llamdo VATS, que recuerda muchísimo el sistema de combate del juego original. Por supuesto, el PIPBoy (una especie de PDA que llevan todos los habitantes de los vaults) también se encuentra presente e interactuar con él es más fácil que nunca.

La atmósfera también ha sido cuidada con mucho detalle. Los veteranos de los juegos reconocerán muchas de las criaturas, productos (Nuka-Cola dijo alguien?), pandillas, lugares e incluso sonidos del juego original. Incluso, en un homenaje a tu antiguo compañero canino, puedes reclutar a Dogmeat, descendiente directo del Dogmeat original (Fallout 3 se desarrolla 30 años después de Fallout 2).

Fallout 3 no decepciona en lo más mínimo. Estamos ante un gran juego que le hace total justicia al original. Una secuela que también es una “reactualización” de un clásico. Excelente trabajo, Bethesda, excelente sin lugar a dudas.

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