Allá por 1917 Albert Einstein estableció los principios para el desarrollo del láser, pero fue un día como hoy hace 48 años cuando Theodore Maiman hizo una demostración del primer láser funncional en los laboratorios de investigación Hughes.


Aunque no existan ni pistolas de rayos láser ni sables de luz, las aplicaciones del láser (acrónimo que significa Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation - Amplificación de luz por emisión estimulada de radiación) en la vida actual son tantas y a veces tan poco conocidas (o tan comunes que nadie piensa en ellas) que si nos pusiéramos a pensar en lo que perderíamos sin que este invento hubiera existido estaríamos mucho más agradecidos de que exista.

Por poner unos cuantos ejemplos sencillos: sin láser no habría almacenamiento óptico. Esto significa no DVDs, no CDs y no Blu-ray. Sin láser no tendríamos redes de fibra óptica, lo que muy probablemente significaría que no existiría Internet tal como la conocemos ahora. Ciertas técnicas médicas serían imposibles sin una herramienta tan precisa como el láser; entre ellas la correción de defectos de la vista tales como miopía o para soldar una retina desprendida, la eliminación de cálculos renales, la cautelización de úlceras, etc. Y existen muchas otras aplicaciones en otros campos tales como la industria y el arte.

En resumen, felices 48 años, Láser, y que sean muchos más.

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